Ante la falta de alternativa de CCOO, UGT y USOC, ¡CGT debe exigir la nacionalización inmediata de la empresa!

La situación en Nissan ha llegado a un punto crítico. La empresa sigue adelante con sus planes de cierre y está utilizando las facilidades concedidas por el Gobierno para aplicar ERTE de cara a llevar a cabo en la práctica un cierre patronal y sabotear la huelga indefinida aprobada por los trabajadores. Las intenciones de estos parásitos son absolutamente claras: el periódico capitalista japonés Nikkei asi lo señalaba, "Nissan cierra en España".

Ante este panorama, el viernes 15 de Mayo los dirigentes sindicales de Nissan se reunían con el Conseller de Treball de la Generalitat, Chakir el Homrani (ERC), y denunciaban que "Nissan ha incurrido en un fraude de ley y una vulneración flagrante del derecho a la huelga" y acordaban un "frente común" de trabajadores y administraciones "para conseguir la continuidad de la actividad industrial de Nissan".

Sorprendentemente, tras denunciar la negativa a reunirse, la ausencia de respuesta oficial y constantes engaños e incumplimientos por parte de Nissan, el comunicado finaliza señalando que quedan "a la espera del 28 de Mayo cuando se presenten los resultados de Nissan en Japón donde explicarán los proyectos globales" y termina llamando a la dirección de la empresa a que "den la cara" y retomen el diálogo. Actúan como si no conocieran los planes de cierre.

El Comité de Empresa debe dejar de mendigar ayudas y exigir la nacionalización

Tenemos que ser claros. Si la estrategia del Comité de Empresa y de todos los sindicatos presentes en el mismo continúa por este camino será una receta acabada para el desastre. En vez de tomar la iniciativa y responder con fuerza a través de la organización y la lucha con la mayor contundencia posible, de exigir la nacionalización, de llamar a los trabajadores a dar la batalla y denunciar con claridad lo que está haciendo la multinacional - en lugar de todo esto - se deja la iniciativa en manos de Nissan de cara a aumentar aún más sus beneficios empresariales a costa de lo que sea. Se está mandando a la plantilla un mensaje de derrota, debilitando la moral y fuerza de los trabajadores y sembrando dudas y desánimo en un momento clave.

Los dirigentes sindicales deben rectificar y dar un giro de 180°, especialmente la CGT que representa la opción más combativa en el seno de la empresa, y basarse en la enorme simpatía y apoyo que existe hacia la lucha de los trabajadores para exigir al Gobierno PSOE-UP y a la Generalitat la nacionalización inmediata de la empresa bajo control de los trabajadores. La nacionalización es la única alternativa que sí permitiría mantener el 100% de los puestos de trabajo y garantizar el futuro de las factorías, acometiendo un plan de inversiones para producir masivamente vehículos eléctricos y desarrollar otras líneas de producción rentables socialmente - pero que Nissan no está interesada en desarrollar porque no le proporciona los beneficios que ellos consideran necesarios-.

De hecho con esta crisis del coronavirus se ha demostrado, que la capacidad industrial de empresas como Nissan puede ser vital para el conjunto de la sociedad, adaptándose a fabricar, por ejemplo, respiradores. Por eso mismo dichas infraestructuras no puede ser desmantelada bajo ningún concepto y deben ser ocupadas inmediatamente por los trabajadores para evitarlo.

Extender la lucha. Hoy es Nissan, pero mañana será Renault o Seat

La huelga indefinida contra el cierre de Nissan – el cual supondría la destrucción de 25.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos - ha despertado un apoyo masivo en la clase obrera de Catalunya y del resto del Estado. Delegados y delegadas sindicales y trabajadores y trabajadoras de diferentes sectores y empresas, de las comarcas directamente afectadas por el cierre y otras muchas zonas, han acudido a la factoría de Moncada i Reixac (que los trabajadores mantienen ocupada) o mostrado por las redes sociales su disposición a movilizarse en solidaridad con los compañeros y compañeras de Nissan.

Los sindicatos con presencia en la empresa, y especialmente CCOO y UGT, deben llamar de forma inmediata a todos sus afiliados y afiliadas a extender la huelga a las empresas auxiliares y proveedoras y a Renault, principal aliada de Nissan con centros productivos en el Estado español. Además, deben convocar ya una huelga de solidaridad en el conjunto del sector automotriz y del metal, empezando por Catalunya. Si planteasen este plan de lucha y defendiesen la consigna de la nacionalización bajo control de los trabajadores se encontrarían un apoyo masivo siendo perfectamente posible obtener una victoria en esta lucha.

Sin embargo, las direcciones de CCOO y UGT a nivel estatal y en Catalunya están haciendo exactamente lo contrario. Descartan totalmente esta alternativa. Lo mismo ocurre con los dirigentes de las secciones sindicales con representación en la empresa (USOC , CCOO, UGT y CGT), quienes también han renunciado hasta el momento a plantear la nacionalización y un plan de lucha concreto y decidido para conseguirla. Toda su estrategia se centra en pedir más ayudas a fondo perdido a las administraciones para convencer a la empresa para que siga. Es decir: el mismo camino seguido durante los últimos años y que ha conducido al desastre actual.

Ceder al chantaje de Nissan no es ninguna "alternativa viable"

"El futuro de Nissan en España ha de tener una solución en clave alianza Nissan-Renault-Mitsubishi o no habrá solución". Esta afirmación, realizada por el secretario general de CCOO de Catalunya, y ex dirigente sindical de Nissan, Javier Pacheco y el Secretario General de la sección sindical de la Factoría de Zona Franca - Miguel Ángel Boiza - en su artículo "Una alternativa viable", publicado el 15 de Mayo en La Vanguardia, resulta lamentable y demuestra hasta dónde lleva la renuncia a la movilización y la defensa del sindicalismo del mal menor.

"¿Qué proponemos desde CCOO? Impulsar en Barcelona la estrategia del vehículo eléctrico, conectado y autónomo de la alianza (se refiere a la alianza Nissan-Renault- Mitsubishi). La empresa ha de aprovechar que está en una gran metrópoli que es referente mundial de negocio (¡!)" para "ser el centro de la transformación de la Alianza en Europa" y "liderar una reconversión que haga crecer el valor añadido" y "atraiga inversiones para la alianza". Estos dirigentes sindicales demuestran con estas palabras su completo abandono de un sindicalismo de clase, actuando como meros gestores o asesores de mercado de Nissan, únicamente preocupados por incrementar los beneficios empresariales.

¿Para qué han servido todas las concesiones y "ayudas" a Nissan?

Durante años el Gobierno central y la Generalitat (y con ellos los dirigentes de CCOO y UGT) han aceptado todas las reconversiones, ajustes y recortes planteados por Nissan y han concedido todas las ayudas y facilidades exigidas por la multinacional. El argumento era exactamente el mismo que se plantea ahora: "mejorar la competitividad y rentabilidad" y convencer a Nissan de que "se comprometiese" a desarrollar nuevas inversiones, fabricar nuevos modelos de vehículos y mantener la actividad productiva.

¿Cuál ha sido el resultado? Que estos parásitos se han llenado los bolsillos con todas esas ayudas y concesiones mientras -como los propios sindicatos reconocen - los nuevos modelos prometidos nunca llegaban y recortaban la producción de 200.000 vehículos a 40.000, a un 20% de la capacidad productiva, poniendo la empresa al borde del abismo.

Incluso si, en una hipotética negociación con la empresa (que hasta el momento esta ni siquiera ha querido abrir), las administraciones y sindicatos hiciesen todas las concesiones a la alianza Nissan- Renault- Mitsubishi, el resultado no sería más que otra tomadura de pelo. Harían caja con las ayudas a corto plazo y exigirían nuevas reducciones de plantilla y retrocesos en salarios y derechos laborales, como ya hicieron con el ERE impuesto hace un año con apoyo de la Generalitat.

La experiencia de las reconversiones industriales y de otras muchas empresas amenazadas de cierre y despidos masivos durante las últimas décadas es muy clara. La posición de los dirigentes de CCOO y UGT de renunciar a las nacionalizaciones y buscar la salvación de cada empresa de manera aislada, mediante ayudas públicas y concesiones para hacerlas "competitivas", debilitó la unidad y fuerza de los trabajadores, sembrando la división y el "sálvese quien pueda" y facilitando los planes a nuestros enemigos de clase.

La CGT debe dar un paso al frente. ¡Sí hay alternativa!

Los delegados de CGT en Nissan tienen una enorme responsabilidad en este momento crítico. Aunque su representación es minoritaria, una actuación decidida por su parte, planteando la nacionalización bajo control obrero y presentando un plan de movilizaciones concreto para obligar al Gobierno y a la Generalitat a tomar esta medida, actuaría como un revulsivo para el conjunto de la plantilla.
En el actual contexto político y social es más factible obligar con la lucha al Gobierno PSOE-UP y al Govern a adoptar esta medida. De hecho hay que exigírselo, señalando que no vale con que se solidaricen con las y los trabajadores en abstracto, sino que son necesarias medidas que garanticen el empleo, los salarios y la riqueza que generamos las y los trabajadores. La clase trabajadora ya está viviendo en sus carnes las consecuencias de esta nueva crisis, como vemos día a día con las largas colas del hambre en los barrios obreros. Por eso mismo, la única política realista y sensata para la clase trabajadora pasará por tocar los beneficios y la propiedad de los capitalistas.

¡No al cierre de Nissan! ¡Nacionalización ya bajo control obrero!


Denuncias de Clase

ENLACES

link IR

link SE

link LyC

materiales

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.