¡Por una red pública única que garantice una educación infantil de calidad!

Desde que el día 9 de marzo la Comunidad de Madrid (CAM) anunciara el cierre de todas las escuelas infantiles y rescindiera los contratos, mandando a la calle a miles de trabajadoras, todavía no se han establecido con claridad todos los protocolos a seguir respecto a la apertura de las escuelas, no solo cuando se van a abrir sino también cómo.

El anuncio del Ayuntamiento de la capital y la CAM de que a partir del 1 de Julio pueden abrir las escuelas infantiles de 0 a 3 años ha supuesto un alivio para muchos padres, y sobre todo madres, que por necesidades laborales tienen que volver a sus puestos de trabajo de forma presencial. Sin embargo, para los niños y niñas puede suponer un problema emocional, más si tenemos en cuenta que solo van a volver durante el mes de julio con un paréntesis en el mes de agosto hasta que se reanude el curso en el mes de Septiembre. Hacerles volver para apenas un mes después de 3 ó 4 meses sin estar acostumbrados a una rutina, a sus educadoras, etc. es un problema para su desarrollo emocional.

Protocolos imposibles de cumplir

La educación infantil a niños de 0 a 3 años es una de las áreas con más riesgo de contagio o transmisión del coronavirus por la imposibilidad de mantener la distancia social. Los protocolos que se han establecido de forma general para la población, como mantener una distancia de 2 metros, son difícilmente aplicables cuando se trata de niños que necesitan continuamente el contacto físico.

Utilizar mascarillas, guantes y epis para las y los trabajadores es absurdo si tenemos en cuenta que, aparte del contacto físico, las expresiones faciales son las que guían a unos niños que aún están en las primeras fases de aprendizaje del  lenguaje, por lo que llevar esta indumentaria no tiene ningún sentido. A esto hay que añadir lo que supone para los trabajadores y trabajadoras llevar durante toda la jornada laboral las epis correspondientes teniendo en cuenta el calor que padecemos en el mes de julio.
 
Además de que mantener la distancia social sea muy complicado en niños de estas edades, intentar evitar que niños tan pequeños se toquen o chupen y manoseen los mismos juguetes es simplemente imposible, por no hablar de lo más evidente como cambiar pañales, ayudar a comer, separar si hay un conflicto, dar biberones o simplemente desplazar a un niño que no es capaz de moverse o dar la mano a un niño que no puede subir escaleras el solo.

El contacto entre los niños y su educadora es constante e imprescindible y simplemente insinuar que es posible realizar este trabajo sin él es absurdo y demuestra que nadie que realmente se dedique a la educación infantil está implicado en la planificación de la reapertura de las escuelas. Todo esto demuestra que la única prioridad es abrir los centros para facilitar la incorporación al trabajo de madres y padres sin tener en cuenta las necesidades de los niños y el riesgo que esto supone a nivel sanitario para todas y todos.

La Asociación Española de Pediatría(1) ha elaborado un informe con recomendaciones donde desaconsejan explícitamente la reapertura de las escuelas infantiles hasta el control real de esta pandemia “por la necesidad de contacto físico estrecho entre el profesor-cuidador y los niños, este grupo de edad es el de mayor nivel de riesgo de cara a un posible contagio o transmisión del coronavirus", explican. 


Las necesidades reales de las familias quedan en segundo lugar

Es evidente que las prisas para abrir las escuelas no se deben a criterios educativos sino que responden a la presión de las empresas para que sus trabajadores y trabajadoras no tengan ninguna excusa para volver al trabajo y así seguir engordando su tasa de beneficios. La realidad es que en ningún momento durante el confinamiento se han tenido en cuenta las necesidades reales de las familias ¿o alguien se cree que es posible teletrabajar y rendir óptimamente con un niño de 3 años encerrado en casa todo el día?

Por supuesto que hay que tener en cuenta las necesidades de las familias, pero la solución no es abrir las escuelas. Un plan del Gobierno, financiado también por las propias empresas, debería garantizar que, en esta situación de pandemia, donde aún existe un gran riesgo de contagios, los y las trabajadoras que tengan personas dependientes a su cargo puedan hacer frente a esta situación sin que suponga una perdida en sus salarios. Ampliar el permiso de maternidad/paternidad hasta los 12 meses como en otros países de nuestro entorno es una medida imprescindible ante esta situación, así como garantizar permisos retribuidos a todas las madres y padres mientras subsista el riesgo epidémico. Nuestra salud debe estar por encima de los negocios de grandes empresas y multinacionales.

¡Basta de precariedad! ¡Queremos condiciones laborales dignas!

Hace apenas hace un año los y las trabajadoras de este sector nos pusimos en huelga ante la firma de un convenio que profundizaba nuestra precariedad salarial, cobrando apenas 900€ por una jornada completa a pesar de la gran responsabilidad que afrontamos día a día. Junto a la denuncia de ratios desmesuradas, de poca estabilidad en el empleo, de horas extras que rara vez son remuneradas y mucho menos valoradas, una consigna fundamental ha sido nuestro reconocimiento como educadoras.

No guardamos niños, ¡educamos! Esa ha sido una constante en la lucha en defensa de la etapa 0-3 años. Hay que destacar además que las condiciones laborales varían según la escuela sea de gestión pública directa, indirecta o privada, buscando que compitamos entre nosotras de cara a rebajar las condiciones salariales y laborales de todas.

Ante la situación de crisis sanitaria la respuesta por parte de la CAM fue cerrar y anular todos los contratos con las escuelas infantiles dejando sin ingresos a las escuelas y forzando una situación de ERTE masivos. Grandes empresas que gestionan centenares de escuelas en la CAM cuyo  único fin es lucrarse y que acarrean denuncias por incumplimientos de contratos, por ausencia de seguridad laboral, retrasos en los pagos de los salarios, etc. se han sumado al carro de los despidos masivos y en el mejor de los casos a los ERTE.

Por otro lado, escuelas gestionadas por pequeñas cooperativas que no tienen capacidad de afrontar esta situación, se han visto obligadas a enviar a sus trabajadores y trabajadoras a casa, y ahora podrían enfrentarse incluso al cierre. Sin duda esta situación facilitará un proceso de concentración en el sector donde quien saldrá ganando serán grandes empresas, multinacionales e incluso fondos buitre, como ya está ocurriendo en otros sectores como las residencias de mayores.

Y ahora, después de haber sido el sector educativo más despreciado nos quieren obligar a ser los primeros en entrar a las aulas sabiendo que es imposible garantizar las medidas de seguridad para evitar los contagios poniendo en riesgo la salud de miles de trabajadoras. Lo prioritario cuando nos incorporemos a nuestros puestos de trabajo es minimizar el riesgo de contagio.

¡Basta de hacer negocios con la educación infantil! ¡Por una red pública única de calidad!

Con la nueva situación en las aulas creada tras la pandemia lo que se necesitará es aumentar el personal docente descendiendo drásticamente las ratios de alumnos por aula, lo que es una oportunidad para miles de trabajadores del sector que se encuentran en paro. La educación a las niñas y los niños de 0 a 3 años no se puede dar de forma remota. La presencia en el aula donde compartir juegos y experiencias es vital para su desarrollo.

Toda esta situación hace más urgente que nunca la necesidad de crear una red única de escuelas infantiles públicas, integrando en la misma todas las escuelas privadas o de gestión privada, donde lo prioritario sea el proyecto educativo y no quién lo hace más barato a costa de las trabajadoras, de las familias y de las niñas y niños. Una red de escuelas infantiles públicas gestionadas por las trabajadoras, que son las verdaderas conocedoras de las necesidades de la escuela para su buen funcionamiento.

De hecho, la supervivencia de aquellos proyectos cooperativos o asociativos que si se intentan regir por criterios sociales, solo será posible en última instancia garantizando esta integración y la financiación adecuada para que los mismos puedan desarrollarse plenamente. Este es el único camino de cara a garantizar una educación infantil, de calidad, igualitaria y completamente gratuita, que permita el mejor desarrollo de niñas y niños.

¡La educación infantil no se vende, se defiende!

(1) https://www.aeped.es/sites/default/files/aep.propuesta_apertura_gradual_centros_educativos._13.05.2020._2.pdf 

 


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