En noviembre de 2017 un trabajador subcontratado perdió la vida en un congelador automatizado de la fábrica de Helados Alacant, situada en San Vicent del Raspeig (Alicante).

Tras la intervención del INVASSAT (Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo) y la Inspección Laboral se detectaron numerosas irregularidades, entre ellas la ausencia de una valla de seguridad que el Servicio de Prevención ya demandó en 2009 y que hubiera salvado la vida del trabajador. Los dirigentes de CCOO y UGT, como miembros del comité de empresa en aquel momento, no se hicieron eco públicamente, ni denunciaron las graves deficiencias en las medidas de seguridad que la empresa venía arrastrando.

A día de hoy se siguen investigando los hechos ocurridos aquel día, porque es posible que personal con responsabilidad en materia de seguridad laboral estuviese presente el día del accidente, sin estar dados de alta en la Seguridad Social y sin ningún tipo de formación en materia de prevención.

Helados Alacant no respeta la seguridad: un trabajador muerto y otro quemado

Actualmente siguen sin implementarse las medidas necesarias para evitar las causas que motivaron aquel fatal accidente. No solo eso, en marzo de 2020 se presentaron los representantes de la empresa en la Inspección Laboral de Alicante reconociendo que no han adoptado ninguna medida preventiva y que se continuaba con la actividad “normal” en el lugar del accidente. Preguntados por la Inspección sobre si se ejecutaría de manera inmediata las subsanaciones que se les exigen, la empresa respondió que no era posible porque estaban en temporada alta en ese momento.

Está claro que la empresa, sin ningún tipo de escrúpulo ni tampoco impedimento de las autoridades laborales, actúa negligentemente con el único afán de tener la mayor cantidad de beneficios posibles, supeditando la seguridad de los trabajadores y sus vidas a llenar los bolsillos de los accionistas. Dos expedientes sancionadores acumulados con multas por valor de 40.000 euros son poco disuasorios comparado con una facturación de 91,4 millones de euros en 2018 y unos beneficios de 1,9 millones.

Debido a la absoluta impunidad de la que goza Helados Alacant y a la precariedad en las condiciones de trabajo, los accidentes continúan. El 30 de septiembre de 2019 se produjo un escape de amoniaco que causó una intoxicación y quemaduras de segundo grado en el 15% de la superficie corporal de un trabajador, que se jugó la vida y pudo cerrar la válvula para evitar daños mayores. Estas lamentables condiciones de seguridad pusieron en riesgo a la población de las casas colindantes, por lo que tuvieron que intervenir varias dotaciones de bomberos que acordonaron y descontaminaron la zona.

Conociendo cual es la política en materia de riesgos laborales de esta empresa, se puede uno imaginar sin mucho esfuerzo cuáles han sido las medidas de seguridad cuando ha estallado la pandemia del coronavirus. La plantilla ha sufrido una vez más la negligencia de la empresa respecto a los EPI y protocolos de seguridad para evitar el contagio de la COVID-19.

Desde Sindicalistas de Izquierdas queremos mostrar nuestra solidaridad y respeto hacia las familias de todos los afectados a causa de las continuas negligencias de esta empresa. Creemos que el mejor homenaje que podemos hacer a todos las víctimas es organizar una alternativa sindical combativa para luchar por que todos los abusos y negligencias no tengan oportunidad alguna de repetirse. Solo mediante la presión de toda la plantilla unida, tanto producción como administración, con un sindicalismo de combate, que haga conocer las condiciones de explotación a todo el municipio y empresas colindantes, que se enfrente de manera contundente a la empresa apoyándose en la clase trabajadora de toda la comarca, se frenarán los continuos ataques que seguirán asestando.

¡Basta de represión sindical por luchar por un convenio digno!

Justo hace un año, en junio de 2019, cuando se iniciaba el proceso de negociación del convenio, varios trabajadores trataron de aglutinar y movilizar a la plantilla para conseguir mejorar sus condiciones. No tardaron en recibir represalias de la empresa, que recurrió a la coacción y a las amenazas primero, para pasar después al despido de cuatro empleados fijos discontinuos que llevaban entre 10 y 30 años en la empresa. Tras la denuncia de uno de los trabajadores despedidos, en enero de este año se celebró el juicio y la sentencia estableció despido nulo por vulneración de derechos fundamentales y la readmisión del trabajador.

Desde Sindicalistas de Izquierda nos solidarizamos con los represaliados y exigimos la readmisión inmediata de los otros tres trabajadores despedidos por luchar. La empresa actúa con total impunidad cuando se trata de violar y agredir los derechos y condiciones de la plantilla. Una gran responsabilidad de esto recae en las direcciones sindicales de SITPA (ex-UGT) y CCOO que tienen la mayoría en el comité de empresa y que con su actitud pasiva, de evitar el conflicto, de negociar en los despachos a puerta cerrada sin basarse en la acción y movilización de la plantilla solo merma la fuerza de los trabajadores y da alas a la empresa para que la represión y los ataques continúen.

Cuando no se denuncian las graves deficiencias en las medidas de seguridad que la empresa viene arrastrando desde 2009, cuando no se forma parte de las protestas contra los despidos por represión sindical, se camina en el sentido equivocado.

Es necesario sacar el conflicto fuera de la empresa, mediante el reparto de una hoja en el polígono industrial para romper el aislamiento y que la empresa deje de actuar con total impunidad. Las denuncias judiciales y a la inspección laboral deben de ser una herramienta más, pero no se pueden olvidar las tradiciones obreras, la movilización de las trabajadoras y trabajadores es el único camino para conseguir nuestras reivindicaciones.

En la provincia de Alicante tras la crisis del 2008, el proceso de desindustrialización se ha llevado por delante empresas como Altadis y otras como Coca-Cola, totalmente rentables, que cerró sus puertas aquí para seguir aumentando sus escandalosos beneficios. Por eso es más necesario que nunca recuperar un sindicalismo de clase, combativo y asambleario.

Cada vez que hay un accidente se debe parar de forma inmediata, convocando asambleas de la plantilla; de la misma manera que las decisiones en cuanto al convenio no se deben tomar por nadie ajeno a la empresa, sino en las asambleas de trabajadores y en base a un plan de acción que unifique y se coordine con el resto de luchas de la provincia, como ahora las kellys, los riders o las movilizaciones contra el cierre de Alcoa, cuya planta de Alicante también está en peligro.

¡Por un plan de lucha frente a las negligencias constantes en seguridad laboral de la empresa!


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