El pasado miércoles 3 de febrero la dirección de Burulan despidió a dos trabajadores. Estos despidos se producen tras el anuncio de la dirección de que la empresa tiene un exceso de plantilla y el intento fallido de quitarse de encima a una parte mediante bajas incentivadas. El modus operandi ha sido el mismo que utilizó esta misma dirección en otras empresas del grupo: el despido disciplinario.

Sin ningún tipo de notificación previa ni a los trabajadores despedidos ni a los representantes sindicales, la dirección procedió a la ejecución de los despidos, tratando a estos trabajadores como si fueran delincuentes. Ese es el protocolo de Aernnova, máximo respeto y sumisión hacia los accionistas y desprecio y humillación para sus trabajadores.

La dirección de Burulan intenta amedrentar a la plantilla con los despidos para frenar la movilización

Estos despidos forman parte del plan general de destrucción de empleo que ha emprendido la dirección de Aernnova tras el estallido de la crisis. Primero impusieron los ERTE en todas las empresas del grupo y tras ellos ahora están llegando los ERE, los planes de salidas voluntarias y los despidos individuales, que en definitiva, suponen también un ERE encubierto. El plan de la multinacional es desprenderse del 20% de la plantilla, destruyendo puestos de trabajo estables y con derechos para sustituirlos por mano de obra precaria y así aumentar aún más sus beneficios, haciéndonos pagar la crisis a los trabajadores.

Con estos despidos, la empresa pretende extender el miedo en la plantilla y evitar que esta se organice y dé una respuesta colectiva. Estos despidos suponen un grave precedente y pueden ser el comienzo de más despidos en un futuro si no se da una respuesta organizada y contundente. Por esta razón, este embate no debe quedar sin respuesta.

Es necesario organizar una asamblea de trabajadores en la que se proponga y apruebe un calendario de movilizaciones que sea lo suficientemente contundente como para frenar y revertir estas agresiones y demostrar a la empresa que si pretende llevar adelante nuevos ataques tendrá enfrente al conjunto de los trabajadores dispuestos a luchar por el empleo de todos. Esta respuesta no debe de quedarse solamente en el ámbito de la empresa afectada.

Contra los despidos ¡Responder con la lucha unificada en todo el sector aeronáutico!

Todas las empresas, tanto del grupo, como del sector aeronáutico están sufriendo las mismas acometidas por parte de la patronal. Es el momento de dar una respuesta colectiva lo más amplia posible a todos estos ataques, uniendo todas las luchas que se están produciendo en las distintas empresas. Para defendernos de esta ofensiva patronal debemos seguir el camino de la movilización del pasado 30 de enero en Gasteiz, en la que la llamada de más de 50 comités de empresa y colectivos en lucha llenó las calles con más de 7.000 personas.

Esta iniciativa se gestó a raíz de las movilizaciones que están llevando a cabo los trabajadores de Aernnova contra el ERE impuesto por la empresa que pretende acabar con más de 80 puestos de trabajo. La dinámica de esta lucha ejemplar que están llevando los trabajadores de Aernnova les ha conducido a la necesidad vital de ampliar su lucha y conectar con la lucha de otras plantillas y sectores para aumentar su fuerza y evitar el aislamiento.

La experiencia de las movilizaciones de los últimos meses han demostrado que mantener las luchas empresa a empresa de forma aislada es una estrategia que solo beneficia a la patronal. Así se ha visto en el caso concreto de Alestis, donde la lucha que mantuvieron los trabajadores se quedó aislada y el resultado ha sido la ejecución del ERE a la mitad de la plantilla. O el de ITP, donde tras una huelga indefinida de un mes los trabajadores han vuelto al trabajo, restringiendo la lucha a conseguir la nulidad del ERE para 87 trabajadores en los juzgados y a pedir a las instituciones su implicación.

Por eso hay que impulsar esta iniciativa y ampliar su base sumando más empresas y colectivos en lucha, como los pensionistas, profesores, sanitarios, trabajadoras del sector de los cuidados y residencias que se encuentran movilizándose contra la salvaje explotación que están sufriendo, estudiantes, etc. Hay que realizar asambleas en cada centro de trabajo y en cada barrio para discutir de forma democrática un plan de lucha serio que elabore y defienda un programa reivindicativo que dé una alternativa a la ofensiva patronal que estamos sufriendo el conjunto de la clase trabajadora, que haga frente a las políticas de recortes sociales y privatizaciones que están llevado a cabo el PNV y el PSE en el Gobierno Vasco.

Ante la crisis económica que se cierne sobre nosotros y los ataques que prepara la patronal, a la clase trabajadora no nos queda más alternativa que pasar a la ofensiva si no queremos que nuestro futuro sea la precariedad, la explotación sin límites y la pobreza generalizada.

Tal y como hicimos los trabajadores en Euskal Herria hace ahora un año, debemos impulsar este movimiento para culminar con una nueva huelga general, que defienda todas las reivindicaciones por las que luchamos el 30 de enero del año pasado, como la jornada de 35 horas semanales sin reducción salarial, la derogación de las reformas laborales, el salario mínimo de 1200 euros o la pensión mínima de 1080 euros, entre otras. Que incluya además, para poder hacer realidad estas medidas, la nacionalización de la banca y de las grandes empresas bajo control democrático de los trabajadores para poner todos los ingentes recursos que genera la clase trabajadora al servicio de la sociedad y no para el beneficio de unos pocos.


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