Tras siete semanas de huelga indefinida y de movilización en las calles, la señora Mercedes Zarzalejo se ha dignado a recibir a las representantes del comité de huelga. Sabemos que no lo ha hecho por gusto, sino que esto es el resultado de haber levantado un movimiento enorme de solidaridad y presión que ha obligado a la consejera a sentarse y escucharlas.
Durante estos más de cuarenta días hemos tenido que escuchar muchas, muchas mentiras por parte de Zarzalejo. Y cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo, ha llegado el momento de la negociación.
La consejera se debe pensar que las trabajadoras son imbéciles y por eso ha publicado un vídeo en sus redes sociales sobre la reunión de ayer que es ciencia ficción. Ese vídeo y las supuestas “propuestas de mejora” que nos ha trasladado son un insulto a la inteligencia.
Zarzalejo no ha ofrecido nada. Repetimos: NADA, y eso que se ha hablado de muchas cosas. Dice (porque no ha dejado nada por escrito) que el Gobierno autonómico garantizará la pareja educativa en las escuelas de gestión indirecta por allá 2027, pero eso dependerá de cuando salgan los pliegos a concurso. Y que los técnicos se encargarán de revisar las infraestructuras de las escuelas.
Y ya está. ¿Los salarios? Ella no puede hacer nada. ¿Sobre las ratios? Competencia del Ministerio. Se lavan las manos, y a otra cosa.
Esta es nuestra valoración desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria, y no es para desanimar a ninguna compañera. Al contrario. Creemos que la claridad es decisiva en huelgas ejemplares y duras como esta. El Gobierno de Ayuso continúa mostrando un desprecio absoluto a la tabla reivindicativa, que es más que justa y urgente, porque las condiciones laborales son insoportables.
Zarzalejo ha puesto buena cara para tratar de colarsela por detrás. El objetivo es el mismo que tenía hace unas semanas, cuando decía que la “acosaban” por pedir una reunión: romper la huelga y hacer creer que no pueden conseguir nada.
Por supuesto que se debe exigir todo lo que hay que exigirle al Ayuntamiento, al Ministerio de Educación, a la patronal y a los sindicatos de la mesa que las han vendido una y otra vez. Están en ello. Que no se preocupe. Pero lo que no se va a permitir es que esta señora se ría de la educación infantil y de sus trabajadoras.
Por eso no podemos dar esta reunión por buena ni por positiva. Sería un grave error. ¡Nos están intentando engañar!
Organizarse para esta lucha ha suministrado muchas lecciones. La primera, que no se ha llegado hasta aquí para aplaudir migajas ni falsas promesas maquilladas de mejoras. La segunda, que no se puede tolerar que las instituciones educativas traten de dividir la lucha utilizando el tipo de gestión en el que trabajan. Todas somos 0-3, todas vamos a una. Y tercera, que la presión funciona y no se puede aflojar ahora. Sabíamos que no se iba a arrancar todo en la primera reunión. No pasa nada: a paciencia no gana nadie a las trabajadoras.
Hay que mantener el pulso en las calles. Hay que organizar el cierre total de las escuelas, de forma coordinada y gradual, seguir ocupando las calles, seguir molestando y haciendo ruido. Este es el único lenguaje que entienden estos sinvergüenzas.
Sabemos cómo funcionan estas cosas. Siempre que las trabajadoras y trabajadores pedimos mejoras en nuestras condiciones y reivindicamos una escuela pública y de calidad, todo tarda “mucho tiempo”. Pero luego se aprueban reales decretos y normativas autonómicas y municipales de un día para otro cuando se trata de beneficiar a los banqueros, a las grandes empresas o a los especuladores.
Es el momento de seguir apretando. Podemos hacerlo, vamos a hacerlo. No se ha llegado hasta aquí para tirar la toalla ahora.
¡Esta huelga se va a ganar!











