Las y los trabajadores de la Comunidad de Madrid (CAM) tenemos una importante cita electoral el próximo 4 de mayo. La decisión de Pablo Iglesias de renunciar a su posición como vicepresidente segundo en el Gobierno central y presentarse como candidato en la CAM para dar la batalla a la ultraderecha encabezada por Ayuso y Vox ha supuesto un importante revulsivo para decenas de miles de jóvenes, trabajadores, activistas y militantes de la izquierda.

La posibilidad de expulsar al PP del Gobierno de la CAM se ha visto claramente reforzada.

Desde Sindicalistas de Izquierda queremos mostrar nuestro respaldo a la candidatura de Iglesias y llamamos a todos los y las trabajadoras madrileñas a derrotar a PP - Vox en las calles y en las urnas.

El PP a la vanguardia de las privatizaciones y el ataque a los derechos laborales

El Gobierno de Díaz Ayuso, Cs y Vox ha supuesto una auténtica pesadilla para los trabajadores y la juventud. La única preocupación de estos reaccionarios ha sido que los empresarios continúen haciendo negocios gracias a los salarios de miseria y la precariedad, privatizar a mansalva los servicios sociales, entregado todos los recursos públicos posibles a la sanidad privada, y continuar con los recortes. Miles de muertos y un colapso de los hospitales y los ambulatorios son el fruto de una gestión criminal.

El Partido Popular madrileño es el ariete que vienen utilizando los empresarios para enriquecerse a costa del dinero público e imponer el retroceso histórico en las condiciones laborales que venimos sufriendo. La derecha tiene entre sus prioridades la de destruir los derechos sociales que los trabajadores conseguimos en su día después de duras luchas.

La política del PP de Ayuso es la misma que la defendida por Vox; el desprecio que profesan hacia la clase obrera y sus familias es idéntico. En el mes de septiembre, el Gobierno de Ayuso impuso el confinamiento clasista en los barrios obreros de Madrid. La CAM se encuentra a la vanguardia de la precariedad laboral, de la sobreexplotación de la mano de obra inmigrante, de las interminables jornadas laborales, particularmente en el comercio y la hostelería, etc. 

Así mismo la hostilidad de la presidenta hacia los derechos democráticos ha sido otra de las constantes en su acción política. Una reciente muestra es la actitud que ha mantenido hacia quienes hemos tomado las calles por la libertad de expresión y contra el encarcelamiento de Pablo Hasél calificándonos como “niñatos que se manifiestan por un delincuente”.

También se ha empleado a fondo en la criminalización del movimiento feminista afirmando que el 8M fue el “día de la mujer contagiada”.

Díaz Ayuso: “Si te llaman fascista estás en el lado bueno de la historia”

No contenta con todo esto, en una entrevista con Ana Rosa Quintana en Telecinco, afirmó sin ruborizarse que si te llaman fascista “estás en el lado bueno de la historia”. Pocos días antes, en esta ocasión con María Teresa Campos, dijo que no se puede vivir ahora “de un supuesto machismo que no siempre es cierto” porque “los hombres sufren muchas más agresiones que nosotras”.

Es evidente que esta derecha rancia y franquista es heredera de la que gobernó con puño de hierro este país durante cuarenta años de dictadura. Díaz Ayuso y Vox dicen que los militares que quieren fusilar a 26 millones de rojos son su gente.

Los mismos que amparan y defienden a los empresarios que un día sí y otro también atentan contra nuestros derechos, persiguen, sancionan y despiden a los sindicalistas que luchan, fomentan la violencia contra las mujeres, el colectivo LGTBI o los inmigrantes, quienes siguen protegiendo a las manadas o quienes jalean a la policía para que carguen y apaleen a los que defendemos la libertad de expresión.

No hay ninguna duda. Frente a la amenaza que representa la extrema derecha contra todos nuestros derechos, los y las trabajadoras tenemos la obligación de frenarles los pies.

Contra la represión, por unas condiciones de trabajo dignas y unos servicios sociales públicos y de calidad. ¡Sí se puede!

A nadie se nos escapa que el anuncio de Pablo Iglesias ha movilizado rápidamente a la caverna mediática, a las cloacas del Estado y a toda la reacción, que han tardado muy poco en comenzar una campaña de descalificaciones salvajes. Díaz Ayuso, ha salido inmediatamente a la palestra al más puro estilo de Donald Trump y ha hecho uso de todo su rancio y reaccionario argumentario.

Ha lanzado a los cuatro vientos su eslogan electoral de “comunismo o libertad”, ha acusado a Iglesias de ser una “persona afín al entorno de ETA”, de “fomentar huelgas” y animar a “quemar las calles de Madrid”.

En todas las tertulias, los defensores del Régimen del 78 y de la derecha han celebrado que Más Madrid haya rechazado una candidatura unitaria con Podemos. Una decisión que desde Sindicalistas de Izquierda consideramos profundamente errónea.

Apelar al feminismo para negar un frente conjunto de la izquierda para derrotar a la extrema derecha, es una burla lamentable. Más Madrid parece olvidar que la CAM ha tenido muchas presidentas.

Esperanza Aguirre, Cifuentes o la misma Ayuso son mujeres, y también reaccionarias y defensoras del capitalismo, la explotación, la represión y el machismo. El problema, como el propio movimiento feminista ha destacado, no es la cuestión del género, sino la cuestión de clase y la ideología.

La convocatoria del 4 de mayo se ha convertido en mucho más que unas simples elecciones autonómicas. Lo que ocurra ese día marcará la política del próximo periodo a nivel estatal.

Que el PP y Vox puedan ganar en estos comicios no es solo una amenaza para la clase trabajadora y la juventud en Madrid, sino para todos los oprimidos y oprimidas del resto del Estado.

La dirección de Unidas Podemos ha cometido muchos errores, es cierto. A pesar de su participación en el Gobierno central no han arrastrado a la izquierda al PSOE, que sigue actuando como un pilar del régimen del 78 y ha incumplido prácticamente en su totalidad el acuerdo de Gobierno. También su abandono de la lucha en las calles y su sustitución por la actividad parlamentaria o la falta de oposición a las políticas de la derecha en la CAM, han sido un grave error. Una crítica que mantenemos.

Pero mantener esta crítica no nos ciega, ni nos hace caer en el sectarismo. Que Pablo Iglesias haya decidido batallar contra Ayuso y Vox es un paso muy positivo y ha generado una expectativa muy grande.

Precisamente por eso le atacan tanto. Porque la clase dominante sabe que muchos jóvenes y trabajadores se ven representados en sus discursos más a la izquierda, en su defensa de la sanidad y la educación públicas, del derecho a la vivienda, y de su apoyo a la juventud antifascista.

Es necesario que las palabras se conviertan en hechos

Pero también tenemos que destacar que a la ultraderecha y al fascismo no se los combate solo con consignas, sino con un programa anticapitalista y de clase, que rompa con la estrategia del PSOE en el Gobierno, y liderando una oposición decidida que agrupe a la clase obrera y a la juventud.

Es en esta línea como desde Sindicalistas de Izquierda apoyamos al compañero Pablo Iglesias: para acabar con la precariedad laboral, el desempleo juvenil, contra los recortes sociales, contra los desahucios y la represión, contra el machismo y la homofobia, por una educación pública de calidad, una sanidad pública digna, por el derecho a voto a partir de los 16 años y muchas reivindicaciones más.

La clase trabajadora necesitamos medidas que traigan un cambio real en nuestras condiciones de vida. Estas solo pueden venir de una política rompa con el capitalismo. Este sistema no tiene nada que ofrecer a la clase trabajadora y a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Únicamente aplicando un programa socialista podremos avanzar en la resolución de los graves problemas que sufrimos la mayoría de la sociedad.

Desde Sindicalistas de Izquierda consideramos que un paso imprescindible en esa dirección es el de derrotar a la extrema derecha en las urnas, y levantar una bandera antifascista y anticapitalista consecuente también en nuestros centros de trabajo y nuestros barrios.


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