Comunicado conjunto de Izquierda Revolucionaria, Sindicato de Estudiantes y Sindicalistas de Izquierda

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A todos los trabajadores de Nissan, subcontratas y proveedores

La lucha entra en un momento decisivo:
¡Tenemos que ocupar todas las plantas y exigir la nacionalización! Y preparar una huelga general en la provincia de Barcelona

Desde que la multinacional comunicara oficialmente el cierre de las plantas de Zona Franca, Montcada y Sant Andreu, los trabajadores y trabajadoras de la plantilla principal y de las subcontratas y proveedores hemos salido a las calles en repetidas ocasiones para defender los 23.000 puestos de trabajo. En todas ellas hemos recibido un apoyo entusiasta de la población. Pero la empresa no se ha movido ni un centímetro y sigue adelante con sus planes. Estamos pues ante un momento decisivo y tenemos que reaccionar a la altura de la situación. Si la lucha no da un paso al frente, corremos el riesgo de salir derrotados. Pero todavía estamos a tiempo si reaccionamos con medidas contundentes y nos convertimos en un eje de la movilización social en Catalunya y en todo el Estado.

Ocupar las plantas ya y poner en marcha un plan de lucha contundente

El tiempo de las medias tintas y la negociación con la empresa ha pasado. Igual que el de las buenas palabras del Ayuntamiento, de la Generalitat y del Gobierno central. Ya sabemos por experiencia como acabará todo esto si no damos un giro de 180 grados al enfoque de esta batalla: con toda la plantilla en la calle y negociando indemnizaciones. Será el ¡sálvese el que pueda! con todo lo negativo y mezquino que ello conlleva.

Si queremos defender los empleos y el futuro de nuestras familias, y no conformarnos con pan para hoy y hambre para mañana, tenemos que actuar allí donde más presión podemos hacer sobre la empresa y la administración. ¡Tenemos que ocupar ya todas las plantas y ponerlas bajo el control de los trabajadores! Esta medida es fundamental para evitar el desmantelamiento del equipo y para poner a producir la empresa inmediatamente.

Seguro que algunos dirán que esto es una locura. Pero no lo es. Si atendemos a las grandes luchas de los años setenta, donde se forjaron muchos sindicalistas y la clase obrera obtuvo grandes victorias, las ocupaciones de fábricas eran lo normal. Y daba siempre buenos resultados. Tenemos que hacer memoria y acordarnos de cómo se conquistaron los derechos que hoy la patronal nos arrebata. Y se lograron con un sindicalismo combativo, decidido a luchar hasta el final.

Si ocupamos las plantas nos convertiremos en una referencia para el movimiento obrero en el Estado español e internacionalmente. Pensadlo detenidamente. Seríamos la noticia en todos los medios de comunicación y todos los focos se volverían hacia nosotros. La solidaridad que despertaría nuestro ejemplo traspasaría todas las fronteras.

Y tenemos derecho a ello cuando lo que está en juego es el pan de 23.000 familias.

¡Que no se lleven ni un tornillo! ¡Nacionalización sin indemnización ya!

Ocupar las plantas, y exigir con rotundidad la nacionalización, SIN INDEMNIZACIÓN, de Nissan y que pase a titularidad pública bajo el control democrático de las plantillas. Que no nos digan que esto no es posible. Claro que lo es, al menos igual que dedicar decenas de miles de millones de euros del presupuesto público a subvencionar a las grandes empresas como se ha hecho en los años pasados.

Una empresa como Nissan, liberada además del parasitismo de unos empresarios que se mueven solo por el máximo beneficio, el reparto de bonus, y los dividendos a los accionistas, sería mucho más viable en manos públicas que en las de una pandilla de codiciosos. La nacionalización y socialización de las plantas de Nissan es perfectamente posible y sería completamente viable si las ganancias de la misma en lugar de engordar los beneficios de un consejo de administración de multimillonarios, sirviera para asegurar la producción, la tecnología y la reinversión. Además, permitiría la formación de una gran empresa pública del sector automovilístico que integrara también a los trabajadores y trabajadoras de subcontratas y proveedores con el mismo salario y los mismos derechos, y asegurar así un empleo digno para todos y todas.

Esto también hay que recordarlo, pues la nacionalización sin indemnización ha sido siempre una seña de identidad del sindicalismo de clase. Y el Gobierno del PSOE-UP está en condiciones de llevarlo a cabo si tiene voluntad política. ¿Quién se opondría a una medida así para salvar 23.000 empleos? Ya lo sabemos, la patronal y la derecha, pero la inmensa mayoría de la clase obrera la apoyaría de manera entusiasta. Sería un ejemplo para todo el mundo.

Ocupación ya y exigir la nacionalización, ese es el camino para vencer. Y junto a esto, que los sindicatos presentes en Nissan, tanto en la principal como en las subcontratas, impulsen ya una huelga general en la provincia de Barcelona, a más tardar para la primera quincena de julio, que sea una demostración de fuerza y solidaridad obrera. Una huelga general con una gran manifestación a la que puedan acudir cientos de miles de trabajadores, con sus familias, y la juventud en primera línea. Estamos seguros de que una huelga así encontraría un apoyo unánime en todas las empresas, grandes, medianas y pequeñas, y de todos los colectivos y organizaciones comprometidas con la causa de los trabajadores.

Una huelga general para defender todos los puestos de trabajo de Nissan, los 23.000, es la mejor forma de proteger todos los empleos amenazados en Catalunya y en el resto del Estado. Una acción así colocaría una presión formidable sobre la empresa, la Generalitat y el Gobierno central.

Compañeros y compañeras. La desmoralización y el desánimo pueden cundir cuando no hay un plan claro de lucha, ni una alternativa clara. No se puede conseguir en la mesa de negociación lo que antes no se ha conquistado en la calle. Hay un camino para vencer, que no es fácil. Pero es el único para evitar una derrota. Por eso os llamamos a todos y todas a unir nuestras fuerzas y convencer a los sindicatos y los comités de Nissan a que se pongan manos a la obra y nos dejemos de fórmulas que han fracasado y fracasarán. Es el momento de recordar cómo hacían nuestros padres y nuestros abuelos, y llevar la lucha hasta el final.

¡Tenemos la fuerza para vencer. Necesitamos un plan que organice esta fuerza!

¡Si estás de acuerdo con estas propuestas, plantéalas a tus compañeros, a tu sindicato y comité! ¡Nos jugamos todo!


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